La Mirona, un deleite para los cinco sentidos en el centro de Palma

El disfrute de comer, beber, charlar, compartir y comprar sin prisas. La Mirona: un oasis en el corazón de Palma.

Alejado de los minimalismos, de la comida rápida, de los restaurantes estrella y de los menús del día, de la cocina fusión y de la nouvelle cuisine, la Mirona es diferente, un colmado donde se come y se bebe, un restaurante donde se compra…

La-Mirona---12Espacio gastronómico, venta y degustación, reza el cartel… Pero lo que marca la diferencia son sus dueños, que hacen de su comedor-colmado tu casa y de sus clientes tus compañeros de masa.

La primera vez en la Mirona marca, llevar a un amigo a comer y ver reflejada en su cara la misma emoción que me embargó cuando la visité por primera vez, me hace estar segura de que estoy ante algo autentico, de que Pedro y Amalia, su encantadora mujer, han hecho realidad su sueño y el de muchos de nosotros: hacer de la comida una experiencia única.

El tiempo pasa volando y la espera es parte del disfrute. Muévete por el local, fisgonea, toca, mientras Pedro va de mesa en mesa contando con cierta parsimonia, no exenta de pasión, qué tiene para comer. Ahí comienza el espectáculo, escucha sin pudor. Pedro habla de sus platos con la misma sencillez y fervor con que los prepara junto con Amalia, te costará elegir, déjate aconsejar.

Todo sabe a auténtico, cada bocado ilumina el paladar, cada ingrediente nos cuenta su porqué, nada sobra o se echa de menos. El mimo con el que han sido pensados da su fruto y hay que reprimir las ganas de aplaudir.

 

La Mirona - 11

 

Tomate con ventresca con pimientos asados y hongos en conserva, para mojar pan. Taquitos de salmón con lenteja beluga y espárragos de mar que se complementan de maravilla. Tiernas alcachofas confitadas con virutas de parmesano y balsámico. El postre de Carol, finísimas láminas crujientes impregnadas en chocolate ligeramente salado, es el broche perfecto.

 

IMG_0939Todos los vinos tienen una relación calidad precio estupenda y están cuidadosamente seleccionados. El último que probé, un garnacha 100% fantástico.

Este encantador ”espacio gastronómico” está decorado con muebles y objetos reciclados, abarrotado de vinos, conservas de primera y productos artesanos de calidad, lo mejor de cada casa, para llevar o probar. Recuerda a las tiendecitas de barrio de toda la vida, vale la pena recorrerlo mientras preparan la comanda.
Mi mesa favorita es la de la ventana, curioso escaparate desde el que mirar y dejarse ver, ideal para parejas y la mejor tarjeta de presentación de este discreto restaurante cuya puerta de entrada, normalmente cerrada, pasa totalmente desapercibida.

Dichosos los que aún no lo conocéis; hará vibrar vuestros cinco sentidos!

 

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