Miceli: El amor por la cocina bien hecha.

Una comida en Miceli o el goce de escuchar a Marga Coll y degustar sus apasionantes creaciones.

De Miceli enamora todo: el nombre, la ubicación, el local y su extraordinaria chef. Como si de un cuento se tratara, Marga nos cautiva narrando una carta que nace en el mercado cada mañana, llena de aromas, sabores y texturas auténticos.

Una visita a este encantador pueblo del interior de por sí vale la pena, pero cuando el motivo es una comida en Miceli, el paisaje y la tranquilidad de Selva se disfrutan mucho más.

A las puertas de la preciosa casa rural que alberga el restaurante y el propio hogar familiar, ya se adivina la 20160520_165816espectacular vista al valle que se disfrutará desde sus ventanales. Tras pasar la recepción y un bonito patio hay un comedor con cocina vista, una sala acristalada y una terraza, decorados con gusto y originalidad.

Teníamos una preciosa mesa en un rincón del comedor exterior y la panorámica era impresionante, así que renuncié de buen grado a la atrayente vista de los fogones.

Marga, una auténtica comunicadora con una excepcional  capacidad de transmitir, nos cuenta los platos que ofrece. Su relato apasiona, es sencillo, intenso y auténtico, como su cocina.

La historia comienza a fraguarse temprano en el mercado, donde Marga se deja seducir por este o aquel in20160520_145629Rgrediente, una buena carne, un pescado fresco…

Con el objetivo puesto en satisfacer el paladar de los que disfrutamos de comer bien, empieza la elaboración de una carta que terminará plasmando en la mesa lo que hace escasas horas estaba en el mercado o en el huerto pero ahora transformado en puro arte.

Nada de lo esencial se pierde por el camino, cada bocado nos descubre un poco de Miceli y de su forma de entender la cocina.

Dicen en su página web: es un espacio pensado para transmitir y compartir el amor y el respeto que tenemos por la cocina. La de toda la vida. La sencilla. La de lo bien hecho. No se puede expresar mejor y doy fe de que lo consiguen.

Os cuento al detalle nuestra experiencia. Teníamos claro que queríamos uno de los menús degustación, al final, incapaces de renunciar a la tabla de quesos, optamos por el largo, 39€ bebida aparte.

Los cubiertos los trajeron en una original bolsa compartimentada de lenguas mallorquinas. Una idea estupenda para organizar los muchos que se utilizan a lo largo de la comida.

Olivas,  pan casero, aceite y sal. Un insuperable comienzo seguido de un pequeño aperitivo servido en un mini-mortero mallorquín, 20160520_145739Racompañado de unas finísimas tostas de pan. Todo buenísimo.

Crema de almendras con cigalas y su carpaccio, un sabor intenso en la crema y el sutil dulzor de la cigala cruda en el fresquísimo carpaccio. ¡La mejor que he probado!

Crujiente de salmonetes a la mallorquina con cremoso de patata, una especie de rollito de primavera con un relleno de salmonete. El punto del pescado perfecto y con todo su sabor.

Coca de calabacín, queso de cabra, pesto de tomate seco y ensalada de rúcula, ligera, fresca y con una presentación más que apetecible. Una verdadera fiesta de texturas y sabores.

Raya frita con salsa de limón y alcaparras y chips vegetales. Una generosa ración de raya con una fritura impecable, 20160520_153859sabrosísima y nada aceitosa.

Carrilleras de cerdo negro confitadas con salsa de albaricoques de Porreras, puré de patata y judías salteadas. Deliciosas y jugosísimas.

Selección de quesos: Sa Teulera (Petra, leche de vaca pasteurizada), Binibeca (Menorca, leche cruda de vaca, macerado en vino tinto de Binifadet), Son Jover (Inca, leche cruda de oveja), y Mercadal (Menorca, leche cruda de vaca). Todos excelentes.

Los postres: fresas en texturas y coca de nueces con espuma de arroz con leche, exquisitos los dos. Las fresas eran 20160520_163617Rmás ligeras y refrescantes pero yo me quedo con la coca con espuma: un verdadero placer para el paladar y la vista.

!!!39 euros!!! Increíble, dado el nivel de cada uno de los platos. Si nos sois de mucho comer con el menú corto, de 31€, quedaréis más que satisfechos. También podéis elegir algunos de los platos sueltos: aperitivos 6€, primeros 9€ y segundos 14€.

Para acompañar la comida tomamos un San Román (alrededor de 25€ en supermercado) por unos 30€, compartimos con Javier Arés, marido de Marga, nuestro punto de vista sobre las infladas cartas de vinos de la mayoría de los restaurantes: Cuesta lo mismo mantener un vino de 4 € que de 25 por lo que no veo necesidad de doblar el precio de ambos. No puedo estar más de acuerdo: el engordar el precio de los vinos puede estropear el recuerdo de una buena comida, nuestra felicitación por la acertada decisión.

Sin duda estamos ante uno de los imprescindibles de la isla. Una experiencia inolvidable por la dedicación y mimo que Miceli pone en su cocina, reflejada en la excelencia de los platos y reforzada con el cariño y trato personalizado que el invitado recibe en la sala. Mantener este altísimo nivel durante toda la comida merece una recompensa: en mi opinión debería ser la próxima estrella Michelin de Mallorca, de momento se tendrán que conformar con el no menos valioso reconocimiento de sus clientes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *